Varios pioneros comerciantes se ocuparon de aprovisionar a los pobladores del Valle del Genoa, si bien en un principio, y como cuenta Oscar Lundwist, al llegar a la zona con la comisión de Limites, se encuentra con el almacén de Feacing y su socio Ferrari, una cabaña de "palo a pique" según describe, debemos reconocer en estos socios a uno de los primeros establecimientos comerciales, en el mismo libro se ocupa de aclarar, que este comerciante debió cerrar sus puertas e irse de la Patagonia, cuando el sueco inaugura su propio almacén en las tierras que hoy pertenecen al elegido de Gobernador Costa. La "Casa Blanca" como lo llamo Lundwist, pero mas conocida como el almacén de "Los Suecos", se fundo en 1905 y desapareció en 1914.
Como antes mencionaba, en Piedra Shotel se había establecido la firma Lahusen & Cía, desde aquella improvisada contabilidad del almacén de "Los Suecos" que contaba Lundqwist, al complejo sistema administrativo de esta casa comercial hay un salto tan importante como el que debió haber entre el traspaso de la tradición oral a la escritura. La empresa funcionaba administrativamente con la complejidad de un banco, el testimonio de Eduardo Casarosa en el capitulo de las entrevistas al final del trabajo, es muy elocuente al respecto. Años mas tarde -ya en la década del 1950- la firma se traslado a Gobernador Costa. Como importante firma compradora y exportadora de frutos del campo y proveedora de mercaderías, pronto comenzó a centralizar la actividad comercial. Las compras de lana alcanzaron la cifra de ochocientos mil kilómetros.
Toda esta producción debía ser trasladada hasta la costa para ser embarcada, pronto al tradicional catango de bueyes que asiduamente transportaba leña, se le acoplo y se vinieron acompañados de las huellas por carros traídos por mulas, bueyes o caballos. Lahusen empleaba varios carreros, Marcos Campos unía Esquel con Nueva Lubeka. Entre Esquel y Trelew se volvió conocida y popular, la figura de Luis Ferrario, mas recordado por su apelativo de "El Rubio Catangero", este transporte funciono entre los años 1907 y 1911. Transportistas fueron también los señores Seitune y Camba.
Para "matar el tiempo", como muchas veces se dice en criollo, y al finalizar las arduras jornadas de trabajo en el campo, los paisanos siempre encontraban un espacio para los juegos de azar, estas practicas criticadas y no bien comprendidas por los extranjeros, cuyas maneras de utilizar el tiempo en los primeros años eran diferentes, fueron aprovechadas algunas veces por comerciantes inescrupulosos a su favor, promoviendo entretenimiento como la taba y el juego de naipes, que utilizaban como señuelo para atraer clientes e inducir el gasto y consumo de bebidas en los locales.
"Lo que mas atraía a la gente era la ocasión de los juegos de azar. Se jugaba a la taba durante todo el día, en el patio de la casa"-cuenta Lundwist- " y a los naipes adentro, en el deposito. Allí se sentaban los viejos, en "cuadrillas" en el piso de la tierra, alrededor de los cajones vacíos, que hacían de mesa de juego, y sobre estas improvisadas mesas se peleaban por el lugar y los naipes, tan sucios y manoseados que precian trapos, con los billetes de peso, mas sucios todavía. Un trovador se sentaba a menudo encima de una pila de bolsas, cantando una milonga triste, acompañado de su guitarra".
Como antes mencionaba, en Piedra Shotel se había establecido la firma Lahusen & Cía, desde aquella improvisada contabilidad del almacén de "Los Suecos" que contaba Lundqwist, al complejo sistema administrativo de esta casa comercial hay un salto tan importante como el que debió haber entre el traspaso de la tradición oral a la escritura. La empresa funcionaba administrativamente con la complejidad de un banco, el testimonio de Eduardo Casarosa en el capitulo de las entrevistas al final del trabajo, es muy elocuente al respecto. Años mas tarde -ya en la década del 1950- la firma se traslado a Gobernador Costa. Como importante firma compradora y exportadora de frutos del campo y proveedora de mercaderías, pronto comenzó a centralizar la actividad comercial. Las compras de lana alcanzaron la cifra de ochocientos mil kilómetros.
Toda esta producción debía ser trasladada hasta la costa para ser embarcada, pronto al tradicional catango de bueyes que asiduamente transportaba leña, se le acoplo y se vinieron acompañados de las huellas por carros traídos por mulas, bueyes o caballos. Lahusen empleaba varios carreros, Marcos Campos unía Esquel con Nueva Lubeka. Entre Esquel y Trelew se volvió conocida y popular, la figura de Luis Ferrario, mas recordado por su apelativo de "El Rubio Catangero", este transporte funciono entre los años 1907 y 1911. Transportistas fueron también los señores Seitune y Camba.
Para "matar el tiempo", como muchas veces se dice en criollo, y al finalizar las arduras jornadas de trabajo en el campo, los paisanos siempre encontraban un espacio para los juegos de azar, estas practicas criticadas y no bien comprendidas por los extranjeros, cuyas maneras de utilizar el tiempo en los primeros años eran diferentes, fueron aprovechadas algunas veces por comerciantes inescrupulosos a su favor, promoviendo entretenimiento como la taba y el juego de naipes, que utilizaban como señuelo para atraer clientes e inducir el gasto y consumo de bebidas en los locales.
"Lo que mas atraía a la gente era la ocasión de los juegos de azar. Se jugaba a la taba durante todo el día, en el patio de la casa"-cuenta Lundwist- " y a los naipes adentro, en el deposito. Allí se sentaban los viejos, en "cuadrillas" en el piso de la tierra, alrededor de los cajones vacíos, que hacían de mesa de juego, y sobre estas improvisadas mesas se peleaban por el lugar y los naipes, tan sucios y manoseados que precian trapos, con los billetes de peso, mas sucios todavía. Un trovador se sentaba a menudo encima de una pila de bolsas, cantando una milonga triste, acompañado de su guitarra".
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